Durante la final del Mundial de Fútbol de 2026, miles de personas ocuparon cada una de las sillas del estadio MetLife, en Nueva Jersey. Esa imagen resulta insuficiente para representar la dimensión del conflicto armado en el Cauca. Si cada asiento correspondiera a una víctima registrada, habría que llenar el estadio más de cuatro veces para albergar a las 362.000 personas reconocidas como víctimas. Cada asiento simbolizaría una historia atravesada por la violencia.
El desplazamiento forzado sigue siendo una de las heridas más profundas que ha dejado el conflicto armado en Colombia. De acuerdo con el Informe de desplazamiento forzado de la Unidad para las Víctimas, que corresponde al primer semestre de 2025, el Cauca ocupó el quinto lugar entre los departamentos con mayor número de registros de desplazamiento: 7.846 víctimas únicas. Detrás de estas cifras hay familias que dejaron sus hogares, sus cultivos y sus proyectos de vida para proteger su vida.
Pese a los esfuerzos por implementar políticas de paz, en departamentos como el Cauca la violencia siguió encontrando otras formas de persistir. En medio de este panorama, Prosperidad Social puso en marcha iniciativas para abrir caminos para recuperar derechos de las víctimas.
La entidad implementa Familias en su Tierra, un programa que acompaña a hogares víctimas de desplazamiento forzado en la reconstrucción de sus proyectos de vida. Fortalece las capacidades de las familias mediante el mejoramiento de las condiciones de habitabilidad, la producción de alimentos para el autoconsumo, el impulso de iniciativas productivas y el fortalecimiento del tejido social y comunitario.
El programa tiene de aliado a la Fundación Panamericana para el Desarrollo (FUPAD), y cuenta con una inversión superior a 10.450 millones de pesos en el departamento. Gracias a este esfuerzo, 1.508 familias de El Tambo, Caloto, Cajibío y Mercaderes han recibido acompañamiento integral durante más de un año para avanzar en la recuperación de su autonomía y mejorar sus condiciones de vida.
Uno de los componentes que mejor refleja esta apuesta es Cosechando su Huerta, mediante el cual las familias recuperan o fortalecen sus huertas caseras para producir alimentos destinados al autoconsumo. Más que una entrega de insumos, el programa promueve la seguridad alimentaria, rescata prácticas agrícolas tradicionales y fortalece la permanencia de las familias en sus territorios.
Los hogares recibieron semillas de frutales, musáceas, hortalizas, tubérculos, aromáticas y cereales, además de herramientas, sistemas de riego, polisombra, malla plástica, tanques, mangueras y abonos orgánicos, entre otros elementos necesarios para establecer y fortalecer sus huertas. Asimismo, se entregó el registro de venta del ICA correspondiente a los abonos suministrados.
Una entrega que honra a las víctimas
Recientemente, en el corregimiento de La Pedregosa en Cajibío, municipio priorizado por Familias en su Tierra, se realizó la entrega de los insumos del componente Cosechando su Huerta; este espacio permitió realizar un acto simbólico para honrar la memoria de tres participantes del programa que fallecieron en el atentado en la vía Panamericana, por el sector El Túnel, en abril de este año.
Un homenaje para mantener viva su memoria, anidar la resiliencia colectiva y demostrar que una comunidad unida y acompañada puede continuar el legado de paz de quienes dedicaron su vida a construir un mundo posible.
Alianzas para la sostenibilidad
La sostenibilidad de estos procesos depende del esfuerzo de las familias y del trabajo conjunto entre las instituciones presentes en el territorio. Por ello, durante la ejecución del programa se consolidó una mesa de articulación interinstitucional que reúne a entidades públicas y organizaciones locales para coordinar acciones en beneficio de las familias participantes.
Fruto de este trabajo de articulación, 543 familias que hacen parte del programa recibieron 42.000 chapolas: es el estado inicial de la planta de café, que aparece después de que la semilla germina y antes de que la planta se desarrolle por completo para ser trasplantada al lote definitivo. La calidad de estas chapolas es fundamental, pues de ellas depende el buen desarrollo del cultivo y, en gran medida, el éxito de la cosecha.
Otro gran logro de la gestión interinstitucional es la firma de un Memorando de Entendimiento con el Comité de Cafeteros del Cauca, para brindar acompañamiento técnico y facilitar el acceso a oportunidades que fortalezcan las unidades productivas con vocación cafetera. Esta alianza busca que los proyectos impulsados por el programa continúen creciendo más allá del periodo de intervención y se conviertan en una fuente sostenible de ingresos para las familias.