Una conversación sobre la equidad y la superación de la pobreza

Por. Ingrid Carolina Roa D. 

Julio de 2020. La Ruta para la superación de la pobreza parte de la lectura de la diversidad de la población colombiana y de sus territorios. Se trata de una apuesta de articulación de las acciones de inclusión social y productiva, hacia la concurrencia de servicios.

Los Premios Nobel de Economía 2019, Esther Duflo y Abhijit V. Banerjee, en su obra Repensar la pobreza (2011), refieren cómo los tradicionales debates en torno a la superación de pobreza suelen generar una sensación abrumadora frente al problema, percibiéndola como un hecho social “demasiado grande e inabordable”[1]. Esta sensación puede hacerse aún mayor, en medio de la emergencia ocasionada por el COVID 19, lo que invita a aunar esfuerzos para dar respuesta a una pobreza en crecimiento. (Aquí puede ver Efectos en pobreza y desigualdad del Covid-19 en Colombia: un retroceso de dos décadas.)

En este contexto, la obra de Duflo y Banerjee nos invita a repensar el fenómeno desde la óptica de las personas: superar las lecturas tradicionales propias de las grandes cifras y de los paradigmas imperantes sobre lo que significa ser pobre, para aproximarnos a las realidades que experimenta la población. Se trata de indagar quiénes son las personas en pobreza realmente y lo que necesitan para mejorar su calidad de vida y superar su situación. Además, los autores invitan a comprender la pobreza no como un macro problema sino como un “conjunto de problemas específicos que una vez identificados y comprendidos, pueden ser resueltos de uno en uno”[2].

Esta es la perspectiva que asume la Ruta para la superación de la pobreza de Prosperidad Social como apuesta estratégica de la entidad durante el cuatrienio. Su diseño conceptual está fundamentado en el modelo de graduación BRAC de Bangladesh.  

Tony Sheldon consultor de la Fundación Ford, explica la teoría del cambio de BRAC: “Con la mezcla correcta de intervenciones, ofrecidas en la frecuencia correcta, los hogares podían “graduarse” de la pobreza extrema y tener medios de vida sostenibles dentro de un período de tiempo definido (…) Los clientes de BRAC que participaron en el Modelo Graduación parecieron experimentar una mejora en la nutrición familiar, la salud y otros indicadores de bienestar y, adicionalmente, sostener estas mejoras con el tiempo”[3].

Bajo este punto de partida, la Ruta tiene por objetivo aumentar las oportunidades de inclusión social y productiva de los hogares en situación de pobreza. Para ello, se propone acercar a los hogares los diferentes programas del nivel nacional y, en articulación con los gobiernos territoriales, dar respuesta a cada uno de sus problemas. De esta forma, se espera, entre otros, promover el acceso a los servicios de salud, cuidado y educación, fortalecimiento del emprendimiento y el mejoramiento de las condiciones de habitabilidad e infraestructura productiva, contribuyendo a la generación de ingresos. 

La Ruta parte de comprender a profundidad cada uno de los problemas que viven las personas en pobreza desde una lectura diferenciada, entendiendo las realidades de los territorios y de los grupos etarios y condiciones diversas. Se trata de conocer desde la voz de los hogares sus principales privaciones. El énfasis en una lectura territorial es fundamental para identificar las características, las oportunidades y retos que emanan de las condiciones específicas de cada región del país.

 

Una vez los hogares ingresan a la Ruta son redireccionados de manera simultánea o secuencial hacia los diferentes programas, “de acuerdo con los criterios presupuestales y de focalización”[4]  Los programas de transferencias monetarias son la primera línea de acción a implementar. Adicionalmente, se realiza el fortalecimiento de unidades productivas para el autoconsumo en particular en zonas rurales.

Además de las acciones de apoyo al consumo, se busca promover en los hogares su participación en procesos de afianzamiento de habilidades para la vida “como punto de partida para la implementación posterior de las diferentes acciones de inclusión social y productiva”.[5]

Por su parte, el enrutamiento para la generación de ingresos se realiza a través del desarrollo de acciones para el fortalecimiento del emprendimiento o el cierre de brechas para la empleabilidad. Así mismo, se ejecutan acciones de mejoramiento de las condiciones de habitabilidad e infraestructura social y productiva a través de acciones como centros de acopio y plantas de procesamiento.

Durante este recorrido, la entidad acompaña a los hogares con acciones de gestión de oferta que aproximan los servicios básicos de inclusión social y productiva hacia la superación de trampas de pobreza. Para ello, la principal estrategia es la articulación con aliados públicos y privados de los ámbitos nacional y territorial.

Los hogares finalizan su tránsito por la Ruta una vez son verificadas sus condiciones de vida luego de participar en los diferentes programas, donde los esquemas de seguimiento juegan un rol fundamental. Finalmente, son derivados hacia otras entidades para continuar con su proceso de ampliación de oportunidades.

Se traza así un camino que no busca ser una única receta para la superación de la pobreza sino un conjunto de elementos que se conjugan de acuerdo a cada historia de vida.  Un camino diseñado desde Prosperidad Social, en su proceso de repensar la pobreza, como apuesta de articulación de las acciones de inclusión social y productiva. Con ello posibilitar la concurrencia de servicios que respondan de manera pertinente y oportuna a las diferentes realidades de pobreza de los colombianos.

[1] Duflo E. & Banerjee A. Repensar la Pobreza. Cuarta edición.Taurus, 2019, Bogotá, p.17.
[2] Ibídem, p.19.
[3] Sheldon, T. El Modelo de Graduación. Preservación de la esencia, adaptación del alcance: Lecciones tempranas de las implementaciones a gran escala del modelo de Graduación. Fundación Ford, 2016. Disponible en: https://www.fordfoundation.org/media/3171/pdf2-spanish-final-24-oct-14h30.pdf
[4] Prosperidad Social. Documento Ruta para la Superación de pobreza. Bogotá, 2020, p. 17.
[5] Ibídem.

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Sobre este blog

Siguiendo el llamado de repensar la pobreza, Prosperidad Social abre este espacio de difusión de conocimiento para aportar a la construcción colaborativa de las comprensiones y abordajes de la realidad social.

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Ingrid Carolina Roa Devia es abogada y economista de la Universidad de los Andes, máster en Derechos Fundamentales de la Universidad Carlos III de Madrid y máster en Desarrollo Humano de la Facultad Latinoaméricana de Ciencias Sociales (Flacso). Es experta en política social y temas de pobreza. Tiene más de 15 años de experiencia en entidades del nivel nacional y territorial. Desde 2016 es funcionaria del Grupo de Formulación y Evaluación en la Oficina Asesora de Planeación.