Emblema - Prosperidad Socia

Una conversación sobre la equidad y la superación de la pobreza

El medio ambiente y su relación con la pobreza

Por: María Isabel Avellaneda Cristancho

El ser humano forma parte del medio ambiente. Las modificaciones que genere sobre su entorno le afectan, especialmente a la población en condiciones de vulnerabilidad, que se expone a la contaminación sin posibilidad de acceso a sistemas de salud eficientes, y de cambiar de labor o lugar.

Algunas de estas modificaciones son un problema para toda la humanidad. Un ejemplo de esto es, la pérdida de biodiversidad[1], recurso importante para el crecimiento de la economía que genera ingresos y contribuye al bienestar.

La manera en la que se construyó “el desarrollo[2]” del mundo moderno, para establecer la producción de bienes y servicios, podría explicar por qué el ser humano destruye el medio ambiente para satisfacer sus necesidades. Es un proveedor innato de recursos (Nebel & Wright 1999):, por ejemplo, India[3], que en su camino al “desarrollo”, se apoya en una industrialización[4] contaminante.

Las prácticas productivas de este desarrollo económico[5] han dejado desigualdad y desastres ambientales, producto de la industrialización y el uso desmedido de los recursos naturales, que han sido considerados de forma errónea como infinitos.

Surgen entonces conceptos como “sociedad sostenible”: “La que, al paso de las generaciones, no agota su base de recursos al exceder la producción sostenible, ni produce más contaminantes de los que puede absorber la naturaleza” (Nebel & Wright 1999). O “desarrollo sostenible”: “Desarrollo que satisface las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades” (Informe Brundtland).

Estos conceptos van en contravía a lo que los últimos cien años han demostrado: el hombre en su afán por alcanzar productividad trastorna el medio ambiente, agota los recursos y genera inequidades (Landínez, 2008), que han llevado al calentamiento global (Pulecio, 2007). Por ejemplo, las transnacionales con los derrames de petróleo afectan la flora, fauna y la fertilidad de los suelos, y la incidencia de las actividades de subsistencia agroganaderas de los Andes Altos[6] han generado degradación de los suelos y pobreza en sus habitantes (Estrada, 2007).

Es necesario, un nuevo paradigma en los patrones de consumo y producción que estén interconectados con aspectos más profundos de la pobreza, la vida de las personas y las sociedades. Si no hay equidad, como igualdad de oportunidades, se conduce a la pobreza y la destrucción del medio ambiente[7] (Landínez, 2015).

Aún se referencia en los acuerdos mundiales, lo afirmado por la Comisión sobre Ambiente y Desarrollo (1987): “La pobreza es la mayor causa y efecto de los problemas ambientales globales”. La pobreza se configura en los resultados de la degradación ambiental. Por ende, el mejoramiento del medio ambiente puede contribuir a reducir la pobreza y viceversa, haciéndose fenómenos circulares interdependientes.

Calidad ambiental y calidad de vida digna son pilares esenciales para el desarrollo de los países. La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y Desarrollo exigió que la reducción de la pobreza sea condición “sine qua non[8]” para el desarrollo sostenible.

Hay una respuesta simple a estos fenómenos circulares: “La educación en valores sociales y ambientales”. No integrarla puede generar consecuencias como la deforestación, la erosión, el deterioro de los suelos, y la contaminación de los mares y el aire, afectando la calidad de vida, especialmente en los más pobres.

Educar para la nueva realidad ambiental es un propósito que va más allá de una asignatura o de unos contenidos académicos como los existentes. Es una invitación a la discusión reflexiva, que permita al ser humano vivir en armonía con él mismo y su entorno. Este cambio de visión del mundo y del concepto mismo de “desarrollo” podría minimizar las desigualdades sociales que existen, y garantizar el progreso y bienestar de las generaciones futuras.

¿Qué es más trascendente: la reducción de la pobreza o la protección del medio ambiente? ¿Por qué elegir entre uno y otro? Lo ideal y esperado es trabajar en ambas de manera simultanea.

[1] Variedad de organismos vivos de cualquier tipo. Convenio sobre Diversidad Biológica, Naciones Unidas.

[2] Towards a dynamic theory of strategy. Ventaja Competitiva creación y sostenimiento de un desempeño superior. (M. E. Porter. 1991)

[3] La India en los BRICS: una nueva forma de promover sus intereses en el escenario internacional. 2013

[4] Fenómeno de carácter económico basado en la producción de bienes a gran escala o de manera intensiva.

[5] Capacidad que tiene un país de generar riqueza reflejada en la calidad de vida de los habitantes, distribución de la renta y crecimiento económico sostenible.

[6] Abarca 14.300.000 hectáreas que se extienden desde la frontera con Bolivia hasta el norte de Neuquén Argentina.

[7] Sistema global complejo, de múltiples y variadas funciones, y con una cantidad innumerable de interacciones que ocurren en un proceso dinámico y evolutivo, integrado por el conjunto de los sistemas físico, biológico, social, económico, político y cultural en que vive el hombre y demás organismos. Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, PNUMA.

[8] Expresión en latín que significa “Sin la cual no”

Referencias

Estrada, R. D (2007). Pobreza y degradación de suelos en los Andes Altos. La experiencia de CONDESAN. Contribución 9. Publicación electrónica de RIMISP. “Impacto ambiental de la pobreza rural, impacto social del deterioro ambiental.

Landínez, R (2008) “¿Comercio Justo: una respuesta a la vulnerabilidad desde el consumo responsable y las capacidades humanas?” Trabajo presentado para el seminario “Vulnerabilidad y Pobreza”. Maestría en Planeación y Administración del Desarrollo Regional. CIDER – Universidad de los Andes, Bogotá.

Landínez, R (2015) “Medio Ambiente y Pobreza. Análisis desde una Economía Crítica”. Ponencia – Universidad de los Andes, Bogotá.

Nebel B. y R. Wright, (1999). Ciencias ambientales (Ecología y desarrollo sostenible). Prentice-Hall Pearson. México.

Pulecio, J (2007) “Sostenibilidad del modelo de consumo y los sistemas productivos en tiempos de globalización” en: I foro y muestra regional de comercio justo” Bogotá, Noviembre de 2007. Alcaldía mayor de Bogotá.

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María Isabel Avellaneda Cristancho. Administradora de Empresas. Maestría en Gestión de Organizaciones de la Universidad Militar Nueva Granada y especialización en Gerencia de la Calidad y Auditoría Interna de la misma universidad. Seminarios de profundización sobre sistemas de gestión y desarrollo social. Docente de programas de Administración de Empresas en varias universidades y profesional especializada de la Subdirección de Operaciones de Prosperidad Social.

Sobre este blog

Siguiendo el llamado de repensar la pobreza, Prosperidad Social abre este espacio de difusión de conocimiento para aportar a la construcción colaborativa de las comprensiones y abordajes de la realidad social.

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